En marketing de eventos locales, septiembre engaña: parece que «hay que estar en todas partes». El resultado suele ser un equipo exhausto y tres catas mediocres el mismo fin de semana.
Criterios que usamos
- Público real del recinto, no el del folleto turístico.
- Coste de permiso y stand frente al margen del producto.
- Distancia desde la base en Salamanca: dos desplazamientos largos el mismo sábado rara vez salen rentables.
- Encaje sensorial: una cata de vino al mediodía en plaza sin sombra castiga más a la marca que a la competencia.
Descartar en voz alta
El valor de un plan de calendario está también en lo que se deja fuera. Anotar «no vamos a la feria X porque el público es infantil y el producto es para hostelería» evita discusiones de última hora.
Señal temprana
Reservar personal de calle con cuatro semanas de margen es más barato que contratar refuerzos el jueves anterior. Las novedades del sector —nuevas tasas, cambios de horario de feria— deben entrar en la revisión trimestral, no en el grupo de WhatsApp del viernes.