El mercado semanal premia la claridad. Quien para delante de tu mesa quiere saber qué prueba, cuánto tarda y si puede llevarse una segunda muestra. Quien pasa de largo merece un pasillo libre.
Porción y mensaje
Una degustación de dos bocados basta para la mayoría de productos. Acompáñala de una frase de veinte segundos: origen, diferencia y pregunta abierta («¿la usáis en casa o en el negocio?»). Evita leer el envase entero en voz alta.
Alérgenos a la vista
Cartel legible a un metro, no solo en letra pequeña del envase. El personal debe saber qué contiene la muestra sin consultar el móvil. Si hay frutos secos o lácteos, dilo antes de ofrecer.
Ritmo
Mide cuántas personas pasan en quince minutos y cuántas se detienen. Ajusta el número de personas en mesa: demasiadas bloquean el puesto de al lado; demasiado pocas alargan la cola hasta el pasillo central. En Salamanca hemos visto mercados donde tres degustadores son demasiados a las 11:00 y insuficientes a las 12:30: el turno flexible importa más que el uniforme.